No soy yo y no es que me parece. Con la llegada del juicio a The PirateBay se desato una ofensiva para evitar la libre circulación de cultura y contenido a trabes de la red. Supongo que varios “analistas” vieron en este el mejor momento para recrudecer su ofensiva y con esto lograr leyes, jurisprudencia y opinión publica que avale sus posiciones.
Lo que veamos en este año pueda ser el comienzo del punto de inflexión de una industria que esta acostumbrada a gestionar los contenidos que llaman “de propiedad intelectual” (veremos punto de inflexión para que lado).
Recordemos que entre los principales “afectados” por la libertad de circulacion de contenidos están los diarios, que con sus crisis de financiación. Están que se mueren del disgusto por no encontrar un rumbo viable (rentable) para la gestión de la información que generan. Claro, es de esperar que no tengan capacidad de reacción ya que son una muy grande y aceitada maquinaria que, como tal, le cuesta horrores darse cuenta que sus engranajes están terriblemente oxidados.
También están las grandes corporaciones multimedias, los grande estudios cinematográficos y discográficos que, en apariencia de desesperación, están dando manotazos en conjunto para tratar de hundir, o por lo menos controlar, el flujo de información y cultura que circula por Internet. Llaman piratas a todos los que bajen videos o música de Internet, intentando de imponer la palabra “ilegalidad” como sinónimo de las “descargas de Internet”.
El ataque
El ataque consiste en juicios grandilocuentes con argumentos que rozan lo ridículo pero que si no se esta informado mínimamente parece que se esta defendiendo los intereses de los pobres artistas frente a enfermos mentales que solo buscan perjudicar a la cultura. El tema es que la mayoría de estos juicios ni siquiera existe. Son mentira. No hay juicio. No hay dictamen judicial. Esto es porque o bien son totalmente mentira, o son la tergiversación de un acuerdo entre partes de algún pobre diablo, que pico y creyó que se comería un juicio si no arreglaba de forma extrajudicial.
Los que suelen llevar adelante muchos de estos juicios son unas organizaciones “sin fines de lucro” como ser la CAPIF, RIAA, SGAE o MPA. Todas estas son las encargadas, o bien de gestionar los beneficios de los artistas para luego repartirles el dinero, o bien las encargadas de defender sus derechos (y quedarse con los billetes también). Están organizaciones en todo occidente están a la orden del día con la presión política y mediática para igualar la frase “descargas de Internet” con la de “ilegalidad y piratería” y con los intentos de crear leyes que protegan a “la industris” ys sus puestos de trabajo.
La locura
En lo personal creo que hay dos razones que explicarían esta actitud. Una es que la industria esta comandada por “geróntes” que intentan poner cercos donde es simplemente imposible plantarlos. La simple ignorancia del medio que tratan de acotar es evidencia de la ineficiencia en sus estrategias. Parece que fueran órdenes soltadas en una sola frase a sus bufetes de abogados: “deténganlos”. Y con ésta bajada de línea pensaron que solo restaría sentarse a esperar resultados, una locura sin sentido (pero ya sucedió otras veces en la historia). Fallan a una de las principales enseñanzas de Sun Tzu: “Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo, y en 100 batallas no conocerás derrota”. No tienen idea de contra que se pelean.
La otra que se me ocurre es que sepan que están dando manotazos de ahogado pero que prefieran mantener esta actitud por más que no les traiga reales beneficios. Todo hasta saber como hacer que el dinero vuelva a circular por ellos. Están, creo yo, con el problema de que les encanta ver como circula su material por la red (les trae promoción gratis) pero sienten, erróneamente, que hay más plata que podrían estar ganando. Para colmo de males, se saben excluidos o minimizados en el planteo del nuevo modelo y si quisieran seguir participando, sus márgenes de ganancia serían mucho menores.
Mi conclusión
No existe una que conforme a todos. A lo largo de la historia la llegada de nuevas tecnologías supuso cambios de todo tipo, desde radicales (cuando llego al edad de hierro desaparecieron grandes civilizaciones. Por ejemplo la Hitita, que fue borrada a tal punto que durante 3000 años se pensó que no existieron), hasta algunos menos extremos como la industria del hielo (que desapareció casi en su totalidad. Y sucedió hace 100 años y no hace 2000 años).
La constante es la historia es que si el cambio es adoptado por la gente, (el vulgo diría alguno) es prácticamente imposible sacarlo de circulación. Y las leyes se construyen según las costumbres de la gente que pretende legislar, el que esta bien y que esta mal lo determina la gente (como masa no pensante) y no una industria discográfica.
Como no esta todavía asentado en la gente si es correcto o no realizar descargas existe todo este movimiento, pero se debe entender que no hay robo, ni piratas, sino un modelo que se acabó. Un modelo que murió de buenas a primeras, así, casi de repente, y se lleva a la rastra a una de las industrias más poderosas. Se olvidan, estas industrias, que el beneficio de lo que hacen debe cerrar a todas las partes, no solo a los artistas y sus representantes sino también a los que lo consumen. Cuando se gaste los millones de dólares que tienen en encontrar un negocio viable por el cual una persona se sienta cómoda pagando X dinero por un contenido ese pasará a ser el negocio.
Tags: Actualidad, divulgación, robo






#1 by Alfonso on junio 8, 2009 - 5:56 pm
Gabp, por ahi esta gente trata de defender sus derechos, más allá de lo que le párezca al pueblo internauta.
#2 by Guty on junio 9, 2009 - 10:59 am
Es verdad, las leyes deberían ser para el pueblo y no para las empresas (discográficas, automotrices, lo que sea), sobre este asunto hay mucho escrito y hablado, pero creo que todos saben cuál es la verdad de la milanesa, aunque algunos se hagan los distraídos.