Según los ¿ingenieros? David Woods y Robin Murphy las leyes de la robótica planteadas por Isaac Asimov están obsoletas y propusieron una redefinición que se adecuaria mas a los tiempos modernos. Estás son:
- Ningún ser humano puede usar un robot sin antes conocer las normas legales y profesionales de seguridad y ética robot del sistema de funcionamiento humano/robot
- Un robot debe responder a los seres humanos de manera apropiada a sus funciones
- Un robot debe tener la suficiente autonomía para proteger su propia existencia siempre y cuando no entre en conflicto con la primera y segunda ley
Las de Asimov eran:
- Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
- Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
- Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
Ahora, viene mi apreciación. Es totalmente superflua la propuesta de estos ingenieros. Es ambigua y bien podrían quedar como complemento de las propuestas por Asimov. Son leyes que en todo caso quedarían definidas para algunos casos particulares ya que habla de normas (¿cuales y puestas por quien?) y de ética (programá la “ética”!!! dale) conceptos sumamente humanos y cambiantes. No son leyes universales y definitivamente no pudieron haber sido hecha por ingenieros textiles o navales. Porque un electrónico o uno de sistemas te tira esas definiciones por la cabeza.
Visto en Alt1040
Tags: Literatura, Opinión






#1 by Zim on julio 31, 2009 - 12:20 pm
Qué ganas de molestar que tienen..!
#2 by Gabriel on julio 31, 2009 - 2:36 pm
Zim, mas que molestar es buscar “polémica”… y todos lo que nos prendemos atrás no estamos lejos… pero en fin, es viernes! Las neuronas vuelan bajito.
#3 by Guty on agosto 1, 2009 - 11:45 pm
Tal vez puedan definirse mejores leyes que las de Asimov, pero lo cierto es que lo harán sobre lo que el buen doctor creó cuando la robótica era un sueño.