Lo mejor de que existan los extremos para algún tema es que eso permita que exista gente que puede ver el punto medio. La ausencia de un extremo hace que este medio se situe, generalmente mas hacia algun punto no tan en el centro.
Por ejemplo, sin la existencia de Richard Stallman y sus opiniones bien de extremo (llamémoslo la izquierda del software) permite que el centro este dado por gente que promueve por ejemplo las licencias creative commons. La derecha del SW pondrían ser MS o IBM, o inclusive las discográficas, todas potencias que prefirieron siempre que se pague por cada click que uno puede llegar a hacer en una PC.
Obviamente este concepto rige para todo tema, desde el aborto hasta la ecología. Lo vemos día a día. Cuando algún extremo desaparece (o no es tenido en cuenta por la sociedad) el punto medio se corre dejando como centro. Supongo que esto se da (un sociólogo por acá?) porque el espanto a los extremos obliga a negociar puntos medios que satisfagan a ambos extremos.
Esto hace obviamente necesario que existan esos extremos, no porque tengan razón sino porque los extremos en su afán por justificar su posición pueden encontrar mecanismos o propuestas que permitan un balance entre, justamente, extremos.
Por esto, cuando vean a un “extremo” hablar traten de escucharlo, siempre hay algo que aprender.
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