La crisis según la latitud


Via http://www.cfomaquiladoras.org/despidos_1.html

Ente la crisis las empresas de origen anglosajón, en particular, y las occidentales, por regla general, suelen recorrer a la denominada reducción de personal para empezar a ajustar cinturones. El factor de ahorro al eliminar empleos es claro y fácil de llevar a cabo en la mayoría de las empresas donde las personas son un recurso mas, como puede ser una PC, una maquinaria o un trapo de piso.

En estos días en particular estamos viendo masivos despidos a lo largo del todo el mundo, las grandes industrias automotrices parece que fueron las grandes afectadas por este crisis y reaccionan fuerte dejando en la calle a varios miles de empleados alrededor del mundo. La industria tecnológica, que suele estar un poco menos afectada también esta dejando a su “mas preciada inversión… siempre que no tenga que ahorrar” en bolas.

Lo contraproducente de esto se traduce en lo que veo que pasa acá en la argentina, la poca fidelidad a la empresa, el desgano y la necesidad de no depender de un empleador. La gente despedida y los que se quedan adentro ve que no importa cuan fiel se es a un empleador, si se necesita hacer un ahorro una de las variables de escape mas a mano son ellos (en muchos casos antes que el café gratis, el comedor en la empresa o el aumento de sueldo a los ejecutivos).

En muchos casos estas mismas empresas contratan a los empleados cesanteados al término de la crisis y esperan que estos vuelvan felizmente, casi agradecidos, a trabajar con el máximo de productividad. Aplican las recetas de motivación, los cursitos de capacitación y todo lo que diga el librito de “como ser un buen empleador”.

Pero el daño esta hecho, ya saben que son una variable de ajuste y no son muchos los que caerán por segunda vez.

Sin embargo hay empresas, sobre todo de filosofía oriental donde el empleado realmente es la más preciada inversión. Ellos suelen tener baja rotación (ya sea por despidos o renuncias) y altos índices de identificación con la empresa (ponerse la camiseta).

2552715259_e7f2d35445Un claro ejemplo de esto es lo que esta haciendo Toyota ante la crisis. A diferencia del resto aprovecha el ocio de sus empleados para capacitarlos, instruirlos, para dar ayuda social. Todas tareas que cumplen varias funciones, matan como 300 pájaros de una vez.

Crean fidelidad de los empleados (las cosas están mal y acá nos mantienen), aprovechan el tiempo ocioso para capacitar a los empleados, realizar simulacros. Dejando a su planta en mejores condiciones de afrontar nuevos desafíos que cuando estaban trabajando a pleno.

Por ejemplo, la ayuda social mejora la imagen de la empresa, crea nuevos “fans” que redundaran en potenciales clientes y publicistas gratis.

Claro que esto tiene un costo económico importante. Pero quiero ver cuanto puede ahorrarse Toyota después en capacitación o en contratación de nuevos personal, en imagen, publicidad y un enorme etc…

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  1. #1 by Guty on enero 23, 2009 - 9:03 pm

    Bueno, eso está bueno por la mentalidad oriental, acá todos tratan de hacer la mayor guita en el menor tiempo y con el menor costo (recursos), y así les va a unos y otros :s
    Y no sólo sucede en lo privado, en lo público también sucede, especialmente lo que dijiste de las opciones, por ejemplo, los funcionarios se aumentan los sueldos, gastos representativos y todas esas sarasas, mientras tanto hay gente que sigue tratando de sobrevivir con un plan de empleo de dos mangos.

  2. #2 by Danbat on enero 25, 2009 - 12:40 am

    El despedir empleados tiene el firme objetivo de maximizar los dividendos de acciones. El ahorro en sueldos es inmediato en los resultados accionarios trimestrales. Las juntas directivas responden a los accionistas (que en muchos casos ellos también lo son) y sus sueldos se basan en el cumplimiento de las metas propuestas. Si en un trimestre hay caída de las ventas (o un menor crecimiento, que también sucede) los accionistas pueden tomar represalias. Una forma fácil de que los números cierren es eliminar gente. Las ventas ya las hiciste, ahora te ahorrás los sueldos, alcanzás los objetivos, las acciones no se desploman, los accionistas contentos y hasta te llevaste un premio por ser un buen empresario. Para el próximo trimestre anunciás una reducción “por las crisis global” y si los números no cierran, despedís más gente. Si ya estás en la lona, pedís plata al Estado (el que sea) para que te salve bajo la amenaza de que terminás cerrando la empresa. Si eso falla y te despiden, igual te cabe una indemnización millonaria, porque hiciste lo que pudiste. ¡Es excelente!

    Una de las cosas que hacen las empresas orientales es ser menos dependientes de los accionistas. Por lo general las familias fundadoras son los socios mayoritarios y tienen bien claro que aguantar el temporal con el sistema dormido es mejor que despedazarlo, porque después remontan más rápido. En las empresas occidentales esto también sucede. La familia Porsche comanda la única automotriz que no ha dado pérdidas en varias décadas y están muy cerca de apropiarse del consorcio Volkswagen, muchísimo más grande que ellos. Para ellos es mejor mantener la estructura andando aún cuando las ganancias sean mínimas. Tienen una visión a largo plazo y la mantienen. Curiosamente, este tipo de prácticas no gustan de los gurúes empresarios y así estamos.

(No será publicado)


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