En un día como hoy, donde hay un desastre como el de Once es difícil postear algo intrascendente. Por lo que voy a publicar sobre el tema candente de ahora.
No quiero llamar accidente a lo que sucede en el Sarmiento, no es un accidente (se pudo evitar). Tenemos negligencia, desinversión. Tenemos errores de gestión y saqueo. Tenemos una serie de ingredientes que pronosticaban desgracias. Gente que se lleno de plata en pos de dejar de lado la atención de los trenes. Hay plata mucha plata que se puso en los trenes y que JAMÁS termino en las formaciones. Ver como poco a poco pesaban los años y la argentina continuaba con trenes del 50 o 60 era una garantía que la vida útil llegara a a su fin y que poco a poco se vinieran abajo las formaciones mal mantenidas. Esto que pasó, se sabía que podía pasar.
Al desastre del tren se suma los problemas del traslado. La aberrante y egoísta actitud de los familiares de Cromañon que insisten en mantener un santuario que imposibilita el uso de una arteria importantísima en el medio del centro neurálgico de la capital es ya inadmisible y deberían sacarlo en los próximos días. La actitud de esta gente debería cambiar radicalmente ahora que ven que su egoísmo puede haber provocado más muertos.
Los trenes argentinos tienen que cambiar, tiene que haber un control y esperemos que lo que se invierta en trenes termine en las formaciones y no en bolsillos de algunos “gestores”. Que la multa que se les va a imponer salga del bolsillos de los que se llevaron las ganancias de los últimos años y que sean esos mismos lo que respondan penalmente por el desastre.
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