Alrededor del año 263 antes de cristo ocurría en el islita de la actual Sicilia un conflicto que llevaba siglos sin resolverse. Los mamertinos (hijos de Marte), mercenarios pagos que se habían revelado allá en el tiempo, se dedicaban a saquear la isla, para la época que tratamos fueron definitivamente acorralados por los siracusanos en la ciudad de Messana. Los otrora rudos mercenarios mamertinos pidieron auxilio a la única potencia que podía hacerle frente a estos ejércitos. Roma.
Los romanos sabían aprovechar oportunidades y tenían a su excedente poblacional ocioso desde que hace unos años terminara su ultima guerra, por lo que rápidamente fueron a prestar ayuda a los desvalidos mercenarios y de paso ver de quedarse con un vuelto. Enviaron a un ejercito que se encargo de hacerle frente a la potencia de la isla, los mencionados Siracusanos.

Trireme
Los cartagineses, que andaban siempre cerca, vieron que Roma ayudaba a los Mamertos (suena para el tujes, ya se) por lo que para evitar que la potencia continental pudiera hacer pie en la estratégica isla decidieron brindarle su mano a la ciudad de Siracusa.
Hieron II (tirano de Siracusa) pronto vio que quedaba en medio de una discusión de la que podía sacar mas ventaja quedándose al margen que siendo participe activos. Se hizo a un lado, firmo paz con Roma y espero a ver que pasaba entre Roma y Cartago. Así surge la Primera Guerra Púnica.
Como la misma es bastante larga y da para leer mucho o armar un buen articulo, y que además no tengo ganas ahora de armar uno, solo voy a lo que mas me llamo la atención sobre esta guerra.
Resulta que el fuerte de los cartagineses era el mar y el de los romanos era la tierra. Roma vio que por mas que ganara cada batalla en terreno firme, siempre que los odiosos púnicos (aka: cartagineses) pudieran mandarse a sus barcos para reorganizarse o pudieran recibir nuevos suministros o tropas, no había forma de lograr una batalla definitiva. Por esto se plantearon la forma de ganarles también en el mar (ahí se ve la actitud que los hizo tan grandes)
Roma usaba trirremes, y no tenia una cultura de navegantes. Cartago era hace siglos una civilización que conocía y dominaba los mares como pocos. Su flota consistía en barcos llamados quinquéremes, o sea de 5 líneas de remos (contra las tres de los trirremes).
Se dio la casualidad (si estas cosas existieran) de que los romanos se hicieron de un quinquéremes cartaginés encallado. Y como eran (y fueron por mucho tiempo) muy buenos copiando lo de otros, se armaron así de la nada una nueva flota bien modernosa.
Ahora el problema era el enfrentamiento naval. Roma tenia todas las de perder por lo que idearon un método que el cónsul Cayo Duilio puso en practica allá, por el año 260 antes de cristo, en la batalla de Milas. Los cartagineses se mandaron a la batalla con el clásico objetivo de espolear a sus enemigos para hundirlos. La idea es embestir alguna parte blanda del barco enemigo con alguna parte dura de la nave propia lo que siempre redundaba en darle con el espolón de la proa a toda maquina (o a todo remo en este caso
) contra un costado del enemigo, partiéndolo, o causándole suficiente daño como para mandarlo al fondo del mar.
Pero los romanos sorprendieron a sus enemigos al situar sus naves en paralelo a las cartaginesas, evitando una confrontación directa. Una vez puestos de lado y cerca del enemigo realizaron la treta que los llevo al éxito. Bajaron unas grandes plataformas (que llamaron corvus y según pude ver estaban las que estaban al costado y al frente de los barcos) que se incrustaron sobre las naves enemigas dejando un piso firme donde los romanos podían pelear como mejor sabían. O sea, haciendo pie en algún lado.
No bien termino la batalla se comenzó a decir que cartago pedio mas por impericia del almirante Aníbal Giscón que por merito romano, por lo que el desafortunado almirante termino crucificado (literalmente ) por sus propios hombres.
Pocos años después, durante la batalla de Cabo Ecnomo el sistema probo que realmente era bueno ya que se gano y no se contaba ni con el factor sorpresa ni con la incompetencia de un almirante. No había excusas cartaginesas que minimizaran el logro romano. Roma hacia las cosas de manera que podía llevar su fuerza a donde sea, en este caso llevo la batalla terrestre al mar.
Sin embargo, no hay casi mas noticias del uso de esta arma en años posteriores. Posiblemente la creciente experiencia de los marinos romanos hizo que sea mas practica la clásica batalla. O por ahí se termino renegando de esta arma por otros motivos que poco tengan que ver con su efectividad. Realmente no lo se y me sorprende ver su pronta eliminación de los barcos romanos. Ya para la segunda guerra púnica (40 años depuse) no hay registros de este artilugio.
Ah, y de los mamertinos ni noticias, se perdieron en la historia después de este quilombo.
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#1 by Guty on abril 23, 2009 - 9:12 am
La táctica romana de esquivarle al ataque frontal parece sistemática en las guerras púnicas. También lo hicieron con las embestidas de los elefantes, que tanto éxito le dieran a Aníbal y los suyos.
Siempre me da una sensación como de tristeza saber que Cartago pudo llegar a ser una superpotencia en aquellos años, cuántas cosas habrían sido de otra manera.
#2 by chimango on abril 24, 2009 - 1:26 pm
buenísimo, la verdad todo un gusto pasar por acá de vez en cuando. Saludos!
#3 by Zim on abril 26, 2009 - 1:53 am
Ves? Si me hubieran contado cosas como estas en historia, hoy me acordaría toodo. Muy interesante! Buen artículo.