Lean este primer párrafo de una nota de clarín:
Para el prestigioso periodista y analista estadounidense Bill Kovach, la industria de medios tiene dos desafíos inmediatos que debe afrontar, ante la crisis del modelo de negocio de la prensa tradicional: “El primero, es cómo construir una barrera, para que Google no vea la información que hacen los diarios y se la dé gratis a todos; y la otra, es cómo desarrollar un sistema de micropagos, para que la audiencia en Internet pueda ver algo de información gratis, pero que también pueda pagar por información especializada, de calidad o para acceder al archivo”.
Da por las bolas que un tipo, que es considerado prestigioso y que, si seguimos leyendo la nota, hace hincapié en la necesidad de ir a las fuentes primarias, diga que hay que construir una barrera a Google para que no vea la información que hacen los diarios (y que este se la dé gratis a todos).
Lo que le falta a este prestigioso periodista es ir a las fuentes primarias y enterarse de como funciona Google. Si el diario quiere salir de Google puede hacerlo perfectamente agregando unas pocas líneas a un archivo (robots.txt) que tiene todo sitio web, este es el que le indicará al buscador de que ese sitio no quiere aparecer en Google (y listo no mas Google News).
No hay que construir una barrera y Google no tiene la culpa de que los diarios no le pongan una cortina a su contenido. Y no lo hacen porque gran parte del trafico que tienen les llega desde Google. Lo que quieren esta gente es que Google suelte algunas monedas de más para ellos porque “así es más justo”.
Otra frase que me pareció falaz es en la que afirma que “un gobierno debe hablar por su ejercicio, por su gestión, y no por su propaganda. Esto que pasa aquí, realmente, no es muy alentador para la democracia“, indicando de que el gobierno argentino “tiene canales de TV, radios y hasta una agencia de noticias, que es más de lo que debería tener un gobierno“.
En realidad todo gobierno hace propaganda para poder dar a conocer sus logros. Desde el emperador Augusto (por dar un ejemplo de 2000 años), hasta el de Obama. Y no existe forma de que esto atente contra la democracia. Y si es por criticar al gobierno hay mil cosas más cuestionables que la propaganda.
Estas frases (y otras más) las soltó en una conferencia a la que llamo “El periodismo que viene“. Todo delante de un auditorio de periodistas que tomarán sus palabras como ciertas, probable o a ser tenidas en cuenta.
Tags: Google, Opinión, Prensa






#1 by Lelale on noviembre 20, 2009 - 8:16 pm
Sabés lo que me molesta de esta gente, lo facistas que demuestran ser.
Ellos quieren acaparar la atención del público con “su” verdad, siendo el mecanismo de poder actual los medios de comunicación para controlar la opinión pública y así ganar elecciones.
Un ejemplo de esa falta de pluralidad del periodismo “independiente” es el hecho de que America 2 haya echado a 10 periodistas de su plantel por no alinearse al ataque sanguinario al gobierno.
Otro ejemplo es que en la conferencia de prensa a Macri no haya ningún periodista que le haya preguntado porqué Ciro James no estaba nombrado en el boletín oficial.
Otro ejemplo es que al ministro Montenegro no se le televisó en ningún medio del interior el interrogatorio que le hizo la legislatura porteña.
Otro ejemplo de ésto es que casi nadie se enteró en la Argentina de que balearon una sede del Kirschnerismo en Río Negro y nadie lo haya informado.
Y ejemplos como ese está lleno y es repetido en todo el mundo. Así que no me sorprende que digan lo que dicen.
#2 by Lelale on noviembre 20, 2009 - 8:17 pm
Ahhh, me olvidaba, esto va a colación de que si querés la gruesa verdad de la milanesa, tenés que pagar para acceder, mientras te dicen cualquier cosa que te quieran “demostrar” y uno como un tarado se lo cree.
#3 by Gabriel on noviembre 23, 2009 - 9:36 am
Lelale. Es tema para todo otro post. La información que circula en capital es solo un ápice de lo que realmente pasa. Y de eso que “pasa” solo es una visión alevosamente sesgada.
De ahí que espero que se saque lo bueno de esta nueva ley de medios y que permite más pluralidad (y no menos)